Playa Pan de Azúcar
Vuelta al Isuzu, que descansaba en el parking del hotel desde hace tres días, lo primero es parar en una bomba (gasolinera) y darle un manguerazo para quitarle el barro. Luego empezamos a buscar la pista de tierra hacia Playa Pan de Azúcar. Llegamos en unos 40 minutos y es un placer volver a la ruta por las pistas rodeados de selva. El camino va cerca de la costa y las vistas son impresionantes. El Isuzu no parece haberse oxidado después de tanto río.

Pan de Azúcar es una playa de aproximadamente 1 Km., solo tiene un pequeño hotel, el Sugar Beach, metido entre la vegetación tropical. En el mar todo son islotes cubiertos de selva que llega hasta el agua. 






hay muchas iguanas por el jardín, algunas de más de 1 metro de longitud. 

Por la tarde salimos a dar un paseo por la playa, vemos un pájaro que llevo persiguiendo desde que llegue a Costa Rica para sacarle una foto, tiene el pecho totalmente amarillo y es muy bonito. Solo consigo una foto lateral. Lo seguiré intentando.






Por la noche, después de cenar bien en el hotel, hemos bajado a la playa con linterna a pasear. Vaya movida que había, los cangrejos corrían por todos los lados pero se quedan quietos cuando los enfocas con la linterna y los puedes observar. Junto a la línea del agua están los más grandes y estos corren que se las pelan. De pronto hemos visto un par de animales grandes que corrían por la orilla y cuando les hemos enfocado con la luz han salido disparados debían ser mapaches, zarigüeyas o algún tipo de pizote.
Pan de Azúcar es una playa de aproximadamente 1 Km., solo tiene un pequeño hotel, el Sugar Beach, metido entre la vegetación tropical. En el mar todo son islotes cubiertos de selva que llega hasta el agua.
Es un paraíso escondido en la costa muy diferente al multitudinario hotel del que venimos.
El sitio no gusta desde el principio. Los clientes son “ticos” en su mayor parte, es un hotel pequeño de unas 25 habitaciones muy preparado para familias pues hay habitaciones grandes con dos dormitorios y una terraza grande. Desde la habitación mas que oír, truena el mar.
Hemos tomado unas tortillas con guacamole deliciosas, una yuca frita con ajo y patacones fritos. Ya empezamos a conocer mejor la gastronomía del país. Los patacones son rodajas de plátano macho fritas, chafadas para que queden finas y vueltas a freír para que estén crujientes.
La puesta de sol es bonita en la costa pacifica, esta orientada al oeste. Hasta las iguanas se suben a los árboles para despedir el día.
Este país es Pura Vida.
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